Historia de Arcos de la Frontera
Se dice que Arcos fue fundado por el rey Briga, nieto de Noé, allá por el año 2000 a.C. Y fue el pueblo romano quien sembró buena parte de sus costumbres sobre todo en el siglo I donde hubo una ocupación total. Fiel testimonio de ello son las ruinas de la villa del Lentiscal. Pero el asentamiento más relevante en este municipio fue el musulmán, del que ha heredado: el trazado urbano de sus calles, su alcazaba, su muralla, sus molinos, etc. De hecho, en el término municipal de Arcos se localizan restos de la ciudad de Caselna, que fue durante un tiempo capital de la cora de Sidonia, distrito al que perteneció Arcos hasta que, debido a la crisis de Caselna y el crecimiento de Arcos, ésta última llegó a convertirse en un reino taifa independiente hasta que allá por 1068, fue anexionada por el reino de Sevilla.
Posteriormente, las tropas del rey Alfonso X el Sabio invadieron Arcos en 1255, pero no sería hasta 1264, cuando la ciudad de Arcos fue conquistada por Alfonso X a los árabes, entrando a formar parte del conjunto de ciudades fortaleza asentadas por el bando cristiano. De ahí viene el apellido ''de la Frontera''. A pesar de la reconquista se mantuvo intacto el núcleo urbano anterior frente a los habituales derribos y remodelaciones. Más tarde la población quedó relacionada con el Duque de Arcos, lo que le dio una acomodada posición y un rico patrimonio artístico.
En 1962, el casco histórico de la ciudad fue declarado Monumento Histórico Artístico. |